JuanRojasTabilo

martes, octubre 28, 2008


Ha terminado un largo y agotador trabajo en política. La importancia de la Campaña Municipal es tanta, que no se puede dejar nada al azahar. Es importante por que se juega con el futuro y el progreso de una comuna, esa comuna donde todos debemos convivir, donde todos debemos pertenecer.
Se acaba la campaña y que queda...rencor?, después de tanto daño y desprestigio...un poquito..
Cansancio?, después de tanta pega, calro que si, pero no un cansancio agotador...
Alegría?, esa alegría que no se agota, esa que da el placer de saborear el triunfo, esforzado y merecido...
Pena?, por todo lo vivido y que no volverá hasta 4 años más..
En fin, agradezcamos no solo a quienes trabajaron en pos de la campaña, también a la candidata, nuestra candidata, MARTA LOBOS INZUNZA, por la confianza depositada y por el apoyo.
Amigos, compañeros, a celebrar y esperar seguir entregando nuestras experiencias....suerte y nos vemos...

jueves, mayo 08, 2008

LA DEMOCRACIA ES LAICA O NO ES DEMOCRACIA


Hace unos días, en el centro de la ciudad la Red de Mujeres de Valdivia enarboló un lienzo que decía: "La democracia es laica o no es democracia". Esta frase, sin duda, establece una afirmación que cobra una importancia especial ante los nuevos hechos institucionales que han constatado la carencia de una democracia laica en nuestro sistema político.

No deja de ser reiterada la comprobación en el tiempo de que el sistema político está tutelado por una visión religiosa fuertemente relacionada con el poder político-económico que de modo constante impone sus condicionamientos, cuando no derechamente su visión a rajatablas, más allá del interés superior de la democracia y las formas que hacen posible la calificación de tal a un sistema político que debe estar en verdad basado en el respeto a la pluralidad que compone la nación.

La conducta se ha visto comprobada de forma persistente. Como cuando se planteó la discusión sobre una ley de divorcio, se comprobó cuando se iniciaron las primeras campañas de prevención del sida, se reiteró en el fallo del Tribunal Constitucional sobre la píldora anticonceptiva de emergencia, entre un sinnúmero de actos que señalan una concomitancia activa y permanente de un sesgo valórico y religioso, con personeros de la clase política o las instituciones del Estado, que pretenden y logran imponer sus puntos de vista valóricos basados en aseveraciones religiosas coercitivas, unilaterales y excluyentes. Sus concepciones se han impuesto en la institucionalidad, haciendo ambivaler lo pecaminoso con lo delictivo.

En lo referente a la PAE, es evidente con la burda aseveración de que el embarazo empieza con la fecundación del óvulo. Aseveración legítima de sostener desde el punto de vista particular de la fe, pero inválida para la racionalidad científica internacional, o para quienes no tienen fe, o relativizan su fe ante circunstancias legítimamente humanas, como puede ser evitar un embarazo.

Si consideramos que se ha producido una reacción ciudadana producto de los prejuicios de un grupo de jueces constitucionales, que se dejó llevar por sus convicciones religiosas o por los dictados de sus pastores, haciendo un pronunciamiento que viola los derechos de conciencia de las mujeres que están llamadas a decidir lo que hacen con su sexualidad, lo que viene a ser relevante en esta discusión no es tanto la viabilidad legal de un sistema más de anticoncepción, sino lo sustancial viene a ser el debate en torno al derecho de ejercer la libertad de conciencia y la necesidad de una institucionalidad laica en nuestro sistema político.

Una institucionalidad laica no significa, bajo punto alguno, coartar los derechos religiosos y las libertades que emanan de ese ejercicio. Por el contrario. Hay miles de chilenos que viven su religiosidad con sencillez, con arraigadas convicciones, pero sobre la base del respeto a las otras convicciones que no están en el ámbito de su fe. Ellos no pretenden imponerles sus creencias y valores a los demás. Otros, en tanto, viven su creencia relativizando los predicamentos de sus pastores, porque la vida les ha demostrado que no se puede vivir sino en arreglo con los problemas cotidianos del hombre común, y con las posibilidades que impone la realidad secular. Todas esas personas merecen ser resguardadas en sus derechos.

Esas conductas de personas decentes, comunes y corrientes, no tienen nada que ver con aquellas observadas por específicos grupos de poder confesional, que pretenden imponer sus valores particulares y su comprensión absoluta de la religiosidad, a todos y a cada uno de los chilenos. Son los que imponen a contrapelo sus valores, los que presionan e influyen de manera agobiante a las instituciones del Estado, son los que dominan los grandes negocios, los medios de comunicación, y que proponen una interpretación de la democracia que es funcional a sus creencias e interpretaciones.

Por eso las mujeres de Valdivia que desplegaron la pancarta están apuntando al meollo del asunto que ha causado el TC mediante su discutido fallo. Si no hay una comprensión de que la democracia tiene que estar desprovista de intencionalidad religiosa particular, no tendremos una democracia verdadera. Muchas minorías hoy sienten que sus valores o sus puntos de vista son avasallados, y que las condiciones de tratamiento de parte de las instituciones del Estado no son las mismas que para quienes reclaman su condición de mayoría.

El concepto moderno de la democracia indica que ésta es plena no cuando se imponen las determinaciones de la mayoría, sino cuando el sistema político es capaz de resguardar los derechos de las minorías. La mayoría, por cierto, puede imponer puntos de vista políticos, pero los aspectos valóricos solo son posibles de imponer en la medida de los consensos sociales que logren articularse, lo que para Habermas sería lo racional. No es posible el consenso social cuando, quienes pretenden ser mayoría, no cautelan los valores de quienes son minorías y les impiden el espacio para actuar según sus convicciones.

Frente al debate sobre la PAE, lo que se cuestiona es que una institución del Estado -el TC-, toma una decisión sobre la base de las creencias de los jueces que hacen la mayoría, no sobre la base del respeto de las creencias y convicciones de las personas que no siendo católicas, o siendo católicas entienden a su modo su fe, consideren que el proceso de la vida comienza a partir del momento en que el óvulo se implanta y no antes. Porque dónde comienza la vida es un tema de valores y creencias, y la Constitución no lo establece, y si lo estableciera sería un absurdo que sus redactores no quisieron cometer. Pero no es sólo el TC quien abusa de una posición religiosa particular.

Hay una lista de instituciones del Estado que son utilizadas también como un espacio para imponer determinados valores y creencias. Si son instituciones del Estado destinadas a hacer posible la democracia, ello no debiera ocurrir, porque distorsiona el propósito y fundamento de la institucionalidad democrática: incluir a todos los ciudadanos, sus mayorías y sus minorías.

Los tutelajes sobre la democracia son siempre establecidos por aquellos que no creen en verdad en la democracia. El tutelaje religioso sobre las instituciones y sobre el ejercicio de ellas no hace posible que la democracia sea real e integral. La sociedad chilena hace siglo y medio que viene buscando la separación de la Iglesia y el Estado, a pesar de lo expresado desde 1925 y en muchas declaraciones posteriores. Ello sigue siendo una aspiración que no logra consumarse. Nuestra democracia tampoco logra consumarse, como lo manifiestan las mujeres de Valdivia, quienes nos recuerdan que si la democracia no es laica, no es una democracia plena

Sebastián Jans, Iniciativa Laicista para la Consolidación de la Sociedad Civil

viernes, abril 04, 2008

LAS COSAS CAMBIAN


Se fué el verano y con él, muchas cosas...una muy buenas y otras no tanto..

Tanto trabajo, tanta maquinación, tanto copete, tanto descanso y relajo, en fin, de todo, mucho de todo, pero siempre queda algo....ese algo que nos dice "Hey, no tan rápido, hay que bajar un poco"...y para qué?, para seguir con lo mismo?, para inventar cosas nuevas?, para decir mas palabrotas?..

Todo un caso, total, el verano se fué y con él muchas de MIS cosas...

Es bueno el cambio de estación, nuevos aires, nuevos encuentros, nuevos desencuentros, nuevos sabores y nuevos sinsabores, todo nuevo....todo fluye, menos las ganas, las ganas están, no necesitan surgir, sólo están y hay que ocuparlas...pero ocuparlas en cosas que valgan la pena, que sirvan para hacer de todo esto un ademán...a quién?...A MI PUES.

Es difícil leer con sentido, más cuando quién escribe trata de aminorar los impactos que causan muchas de las dudas, dudas sustentadas en mas dudas, y de todo esto que se rescata...sólo la formalidad de poder hacer y decir lo que se me da la gana, la maldita gana....y volvemos a lo mismo...las dudas fluyen, las ganas están...

Se fué el verano, y con él toda coherencia, toda imaginación..sólo queda las ganas de amar, de entregar y poder HACER feliz...a quién?..... a quién tenga ganas...o al que le de la gana...total..se fué el verano, es tiempo de NO HACER LO QUE QUERAMOS....solo lo que podemos...

viernes, marzo 07, 2008

ESTA ES UNA CARTA TIPO PARA POSTULAR A ALGUN TRABAJO...


A LA ATENCIÓN DEL DEPARTAMENTO DE RRHH:


Me dirijo a ustedes con el objeto de transmitirles mi interés en el puesto de trabajo ofertado.
Soy un joven responsable y trabajador con iniciativa, y ganas de aprender, y pienso que cumplo con los requisitos adecuados a esa oferta.
Desearía se pusieran en contacto conmigo para concretar una entrevista en caso de que encontraran mi currículum interesante, aunque claro, pudieran valorar que no soy el candidato adecuado, lo cual no me extraña, porque no es la primera vez que me ocurre y, la verdad, empiezo a estar un poco harto de que me hagan la entrevista pero luego no me llamen y eso molesta.
También me gustaría destacar de que soy una persona muy noble, eso si, a mi el que me la hace me paga, así que espero que me llamen, que a la primera de cambio cogen y halan el currículum al cubo de basura, y no se quien chucha se creen que son ustedes para decir que no valgo porque, sepan ustedes, que yo me he gastado una burrá de plata en hacer un montón de cursos para que luego me manden a la mierda, genios somos, que estoy hasta la tula de ustedes, cabrones. ¿Y saben lo que les digo? Que se pueden meter el trabajo por el culo, desgraciados hijos de puta, van a saber quien soy yo, vayanse preparando, a ver que se creen, que están jugando con el pan de mis hijos. Maricones, me las van a pagar.
Ha llegado el Armaggedon del mercado laboral. Me cago en la mar, ya me han calentado, vayanse preparando, que susto que doy, familia de luto. Lo juro por mis muertos que esto no queda asi. Mañana mismo la armo anda que no , que no soy yo nadie cuando me tocan las pelotas. Voy a sacar la mano de paseo y, ya ya verás si es que...uff.
Dios como me estoy poniendo....!!!!!!!! Seguro que ahora no me llaman cobardes de mierda. Así que sin más me despido de ustedes no sin antes mentarles la madre que les parió.
En espera de algún tipo de respuesta por su parte (y por su bien), reciba un cordial saludo, y lo dicho, que el que sapea no es traidor.
Atentamente y siempre suyo. Su humilde servidor...

viernes, diciembre 21, 2007

Que 100 Años no es nada....


Hoy se cumplen 100 años de la Horrible Matanza de la escuela Santa María de Iquique.

Me parece que fué ayer cuando escuché esta historia a través de un cassette pirateado, el grupo que lo interpretaba era desconocido para mi, QUILAPAYÚN.

Desde esa vez, mi interés musical dió un vuelco, empecé a tomarle el gusto a la música mas combativa, mas latinoamericana, más del Pueblo.

Con los años tuve el honor de compartir junto a buenos amigos el Grupo Kilillara, y lo mejor de todos, nos dimos el gusto de Interpretar la CANTATA SANTA MARIA DE IQUIQUE.

Primero, en la desaparecida PARROQUIA SAN FCO. JAVIER, luego en PLENA PAMPA, y ahora que estoy lejos, este KILILLARA, se proyecta mas allá llevando la CANTATA a CALAMA.

A la distancia, suerte muchachos, sé que lo harán bien.

Y para la historia, todo mi aprecio a quienes cayeron en esa MATANZA, pero su caída no fué en vano, el mundo aprendió la fuerza de los movimientos obreros, de la clase trabajadora, lo que hoy se consigue, es gracias a lo que ustedes consiguieron.
La historia los recuerda y los recordará siempre...........ES CHILE UN PAIS TAN LARGO, MIL COSAS PUEDEN PASAR, SI ES QUE NO NOS PREPARAMOS, RESUELTOS PARA LUCHAR....

martes, noviembre 13, 2007

DISCURSO DE EDUARDO CARRASCO...CONDECORADO CABALLERO EN FRANCIA


Señora Embajadora, amigas y amigos,
Diderot narra que en el frontispicio de un castillo se podía leer la siguiente frase: “Ya estabas aquí antes de entrar y cuando salgas no sabrás que te quedas”. La recuerdo porque algo así me ha ocurrido a mí con Francia, país en el que estaba antes de llegar y en el que me he quedado cuando por fin después de 15 años de exilio volví a Chile. Trataré de explicarles este misterio. Mi madre era de origen wallon y como ocurre con muchas familias belgas, ésta elevaba su francofilia muy por encima del promedio normal del chovinismo correspondiente a la media de las familias francesas. Francia era el referente principal en todos los aspectos de la vida y un modelo que no se ponía jamás en duda. La Casa Muzard, A la Ville de Nice o los Almacenes Paris eran solo sucedáneos propios del país subdesarrollado en el que vivíamos, pero sus ofertas de ninguna manera eran comparables a los paquetes con vestidos comprados por correo directamente de las Galeries Lafayette que mis tías recibían en medio de exclamaciones elogiosas. Cuando estas grandes cajas por fin llegaban y se abrían para maravilla de todos nosotros, la sorpresa iba unida a la sensación de que por fin teníamos ante nosotros algo verdadero, bello y prestigioso. Solo en Francia residía el buen gusto, la inteligencia y la belleza. Mi padre, por su lado, era hijo de un militar que fue enviado a representar al ejército chileno en la Sociedad de las Naciones. Para cumplir con sus tareas, durante algunos años fijó su residencia en Paris. Por eso mi padre estudió en un Liceo parisino cercano a la Gare Saint Lazare y quedó tan marcado por esos años que pasó toda su vida soñando con volver. El relato que nos hacía de sus paseos en bicicleta por los alrededores de Paris era tan vívido y soñador que durante gran parte de mi niñez yo estuve convencido de que el sol que pasaba todos los días por encima de mi cabeza no era más que una débil copia del que adornaba la puerta exterior del palacio de Versailles. Recuerdo que cuando vino Charles Trenet a Chile, mi padre pasó semanas cantando en la ducha La mer qu´on voit danser au long des golfes claires y traduciéndonos esos textos que para él eran la prueba máxima del ingenio popular. Uno de sus mayores orgullos intelectuales era haber hecho un trabajo sobre Moliere, que según nos decía, solo los ignorantes llamaban así, porque en realidad su nombre verdadero era Jean Baptiste Poquelin.
Así, crecí en un mundo en que Francia era una especie de paraíso lejano, pero a la vez familiar. En realidad, como después se descubrió, todo eso no era otra cosa que una secreta y sabia planificación con la que la vida me preparaba para lo que iba a venir después. Debido a estos preliminares infantiles, cuando llegué por primera vez a Paris fue como encontrarme de pronto en una ciudad que desde siempre me había estado esperando. No soy el único en haber experimentado esta sensación pues el propio Neruda sintió y expresó esto de admirable manera: “Paris guarda en sus techos torcidos los ojos antiguos del tiempo Y en sus casas que apenas sostienen las vigas externas Hay sitio de alguna manera invisible para el caminante Y nadie sabía que aquella ciudad te esperaba algún día Y apenas llegaste sin lengua y sin ganas supiste sin nadie que te lo dijera Que estaba tu pan en la panadería y tu cuerpo podía soñar en su orilla”.
Como supe al llegar, mi pan también estaba en una panadería parisina y todo lo que vino después fue cumplir esa predestinación que me unía a Francia de manera profunda y definitiva. La primera vez que se hizo realidad este mandato fue cuando viajamos con el Quilapayún a Europa en 1967. Debo decir que este primer encuentro fue extraordinariamente auspicioso. Estuvimos menos de una semana en Paris y grabamos un disco y cantamos en reuniones de jóvenes universitarios que ya se preparaban para los acontecimientos de mayo del 68. Como América Latina y las guerrillas estaban de moda, nosotros, con nuestras barbas y canciones revolucionarias, éramos vistos como representantes directos del Che y de Fidel y gozábamos de todos los privilegios de nuestra situación. Después volvimos en 1970 ya con una gira mucho mejor organizada y pasamos varias semanas cantando en LÉscale y La Candelaria, siguiéndole los pasos a Violeta Parra. Recuerdo que tuvimos una mañana entera a Pablo Neruda, que recién había sido nombrado embajador de Chile, llamando a diferentes teatros de la ciudad para conseguirnos actuaciones. Y hasta cantamos en la televisión en un programa de fin de año “Le monde en fete” compartiendo el escenario nada menos que con el propio Charles Trenet que tanto admiraba mi padre. Volvimos el 72 y también tuvimos éxito. Parecía que cada vez que pisábamos Francia el mundo comenzaba a girar en torno nuestro.
Pero lo más sorprendente se produjo en 1973. Hacía tiempo que cantar en el Olympia se había transformado para nosotros en una obsesión y por fin gracias a las gestiones de nuestro amigo Guillermo Haschke se fijó el concierto para el 15 de septiembre de 1973. No hay un ápice de exageración si afirmo que nuestro deseo de ser reconocidos en Francia fue lo que nos salvó a todos la vida. Si nos hubiéramos encontrado en Chile en los días del Golpe, nosotros, que éramos figuras emblemáticas de la Unidad Popular, de seguro que habríamos corrido la misma suerte de Víctor Jara y de tantos otros compañeros de esa época. Después de cantar en la Fiesta de L´Humanité el domingo 9 de septiembre ante más de cien mil personas, el martes 11 descubrimos con estupor que los militares chilenos no eran tan fieles a la Constitución como nosotros siempre habíamos pensado y que con sus repudiables actos de esos días, para nosotros se suspendían momentáneamente los puros cielos azulados y los campos de flores también.
Pero felizmente, teníamos a Francia, que no es poco. El día 12 de septiembre pasó delante de la Embajada de Chile una inmensa manifestación de apoyo a la democracia chilena. Nosotros, emocionados con estas expresiones de interés por nuestro pueblo, saludábamos desde los balcones. Creo que durante los 15 años que viví en Francia (algunos de mis compañeros siguen allí) fui testigo del más sincero y sólido espíritu de solidaridad con nuestro pueblo. Recorrimos Francia de punta a cabo cantando por Chile y nos transformamos en los depositarios de esa voluntad solidaria del pueblo francés que nos apoyaba para que nuestro país volviera a la democracia y a la libertad. No puedo dejar de agradecer en esta ocasión a Dominique Frelaut, el Deputé Maire de Colombes que nos dio todas las facilidades para instalarnos en su comuna y a los vecinos de esa ciudad que nos abrieron con su amistad el camino hacia esa nueva vida que tuvimos que emprender. A la vez, con el exilio comenzó para mí la experiencia más fascinante que he vivido en toda mi vida: la de introducirme en un país que no era originalmente el mío, pero del que podía apropiarme hasta el punto de llegar a sentirme verdaderamente parte de él. Recuerdo que un día en medio de una gira a Japón me di cuenta de que toda mi nostalgia se concentraba ahora en Francia. Allí tenía a mi familia, mi casa, pero también a un pueblo en cuyos valores me reconocía enteramente. Como me enseñó mi amigo Matta, Francia no es un país, sino una causa – “la France n´est pas un pays, mais une cause”, me decía - la causa de la libertad, de la igualdad y de la fraternidad, por cierto. Pero también la causa de la universalidad de la cultura, la globalización, sí, pero en el respeto a la diversidad cultural, pues en esa diversidad consiste precisamente la riqueza de nuestro mundo. La causa de los derechos humanos, y también la causa de la racionalidad y la serenidad. Por supuesto, todos estos valores están siempre en juego y nada está adquirido de una vez para siempre, pero no se puede dejar de reconocer que independientemente de los vaivenes políticos normales de cualquier proceso histórico, en todos estos años Francia ha seguido siendo lo que esperábamos de ella y no hay razón alguna para pensar de que pudiera no seguir siendo así.
Nuestra experiencia es la prueba más palpable de ese espíritu de universalidad que ha caracterizado siempre a Francia. Cantando nuestras canciones en nuestro idioma y permaneciendo fieles al espíritu de nuestro pueblo pudimos hacernos un lugar en el medio artístico francés y como muchos otros artistas chilenos y latinoamericanos, es en Paris donde hemos logrado llevar a cabo algunas de nuestras más importantes realizaciones: basta mencionar aquí las temporadas en el Bobino y en el Olimpia, el programa Le Grand Echiquier de Jacques Chancel y los cientos de conciertos durante años en todos los rincones de Francia. Aún hoy día, a más de 30 años de nuestra llegada seguimos haciendo giras y conciertos importantes. Otros artistas antes que nosotros vivieron este reconocimiento: Neruda, por supuesto, Matta, Violeta Parra y muchos otros. Recuerdo que en una exposición de artistas plásticos latinoamericanos residentes en Paris hecha en el Grand Palais había por lo menos 20 chilenos, muchos de los cuales todavía se encuentran allí. Estaba Zañartu, Nemesio, Murúa, Balmes, Gracia Barrios, Carlos Aresti, Irene Domínguez, Schneider, y muchos otros, todos de primerísimo nivel. No por casualidad García Márquez afirmó por esos mismos días que Paris era la capital cultural de América Latina.
No puedo hacer aquí todo el recuento de lo que los exiliados y en particular nosotros le debemos a Francia. Por eso es fácil comprender mi emoción y mi agradecimiento esta tarde por esta condecoración. La entiendo como una manifestación más del interés que tiene Francia en la cultura de todos los pueblos. Por eso me siento honrado y repito agradecido. Gracias al Ministerio de la Cultura y la Comunicación, gracias a la señora Embajadora y a todas las personas que han colaborado con este acto, Francois Bonet Consejero de Cooperación y Acción Cultural en primer lugar. Y también, gracias a quienes han sido los impulsores de este reconocimiento, en primer lugar a mi amigo el gran artista Daniel Messguich, que sigue compartiendo el escenario con nosotros cada vez que presentamos la cantata Santa María en Francia, a mis propios compañeros que me han acompañado en esta larga aventura y a la mujer de uno de ellos, Pascaline Gomez que impulsó esta iniciativa y colaboró para que esta llegara a buen término. Muchas gracias a todos ustedes por acompañarme hoy día. Ahora que soy oficialmente caballero les prometo que saldré mañana mismo a luchar en contra de los encantamientos maliciosos, a liberar doncellas prisioneras y a derrotar a los terribles gigantes que me han tenido activo toda esta vida, siempre por supuesto con una parte de mi corazón puesto en Chile y con la otra en el país que hoy día me honra. Muchas gracias.

viernes, septiembre 14, 2007

ENTREVISTA A ROBERTO MATTA EN ROMA




Los poetas colombianos Amparo Osorio y Gonzalo Márquez Cristo, realizaron en Italia este reportaje al reconocido pintor chileno, quien fuera considerado durante décadas el artista más importante del mundo. Roberto Matta (1911- 2002) devela aquí su visión cósmica, su eterna rebeldía, su alto sentido de lo humano y esa irreductible lúdica que lo caracterizó a lo largo de su fructífera vida.
Era septiembre en Roma. El escritor chileno Gilberto Cáceres evocaba mientras caminábamos hacia nuestra decadente pensión cercana a la estación de Termini, su amistad con el pintor Roberto Matta, con tanta modestia y naturalidad que nos ofendía.
La ciudad estaba enrojecida por el verano y aunque permanentemente Cáceres nos señalaba algunos secretos lugares que había descubierto a fuerza de trasegar por esas calles deslumbradoras, todos sus intentos por seguir en el papel de guía quedaron condenados al fracaso, pues comenzamos a preguntarle acuciosos sobre ese pintor que era responsable de nuestra deformación cultural, de nuestra libertad poética, de nuestro compromiso interior; por ese artista que era parte de nuestra mirada.
Después de un agudo interrogatorio y algo molesto por los asedios, quizá pretendiendo deshacerse de tantas inquisiciones dijo: “Les daré el número telefónico de ese animal antidiluviano, pero les aclaro, tengan cuidado, porque es imposible no amarlo”.
Horas más tarde, iluminados por el vino, mientras escudriñábamos en la biblioteca datos sobre la vida y obra de Roberto Sebastián Matta Echaurren –para ocultar nuestra improvisación llegado el momento del reportaje–, terminamos apostando sobre quién debería acopiar el coraje para llamarlo. La moneda de mil liras saltó y ante la tranquilizadora derrota de Amparo, me tocó a mí, a este extraviado escritor colombiano, enfrentar a la famosa bestia lírica y ser el blanco de las más aguzadas ironías de uno de los últimos artistas míticos del siglo XX.
La voz grave de una mujer al otro lado del teléfono contestó con el característico pronto y pregunté en español por ese legendario hombre que había pertenecido a la esencia del surrealismo, que había sido precursor del Expresionismo Abstracto, que ejerció una influencia determinante sobre el arte latinoamericano y norteamericano, y que poseía una conciencia lúdica profundamente afinada, de la cual, como habíamos sido advertidos, era difícil salir ilesos.
Sin sobreponerme aún al temor y viendo que mis compañeros jugueteaban y hacían gesticulaciones para distraerme como niños traviesos, escuché la voz de mi victimario y dije:
–Aló, ¿maestro?
–No me llame así, que me recuerda a mis profesores de matemáticas, además yo nunca he podido enseñar nada.
–Bueno, lo llamaré, Roberto.
–Roberto no, por favor, es un nombre de cura.
Desconcertado me pregunté qué clase de personaje al otro lado se burlaba de mí, deduciendo que mi pretensión de una entrevista estaba por frustrarse. Intenté de nuevo optando por su segundo nombre:
–Sebastian, entonces...
–Tampoco, no soy un Festival.
Maldije a Cáceres por no advertirme qué clase de criatura delirante era, y supuse estar enfrentándome a un ser huraño, opuesto a la imagen que teníamos de él, y muy distante de la figura enriquecida por el amigo chileno.
–Matta, cuánto tiempo lo hemos buscado... –dije después de pensar la frase, creyendo que ésta sería la última opción de continuar escuchándolo.
–No me llame Matta, se lo ruego, así me llaman los críticos, esos personajes de ojos redondos como halcones que me quieren convertir en algo que yo no entiendo.
Recibí esta respuesta con desolación, permanecí callado hasta que escuché la carcajada infantil de ese interlocutor hechizante; entonces dije:
–Sé que lo han convertido en Matta pero le aclaro que yo no tengo la culpa y lamento que lo traten así esos seres de ojos redondos. Yo simplemente soy un escritor a quien usted le ha salvado la vida muchas veces y quien comparte su pensamiento de que hay guerras interiores que debemos librar aunque nos aguarde la derrota.
Solté el párrafo de un sólo tirón sin respirar y me quedé de nuevo a la defensiva. Mis compañeros vislumbraron la situación desventajosa en que me hallaba y se aprestaron a conectar al auricular nuestro precario sistema de grabación.
–¿Qué ocurre? –preguntó Matta escuchando los extraños ruidos y el murmullo de las voces.
–Que intento capturar esta conversación con la ayuda de la Gestapo tropical.
Oí su risa. Después el golpe de su respiración, y luego lo escuché decir:
–Mientras lo logra prefiero ir en busca de Baco.
Me pareció irrebatible su determinación y decidí imitarlo ante mis incrédulos acompañantes que se arrebataban la palabra sugiriendo preguntas. Mi confusión se hizo absoluta, bebí un largo trago y todavía atemorizado regresó la voz que del otro lado inquiría:
–¿Preparado para el combate...? La guerra interior se gana cuando el yo es transformado en tú. El reconocimiento del tú siempre es benéfico y el yo por el contrario fatídico, es más letal que un Tiranosaurio-rex.
Me sentí de nuevo acorralado y dije pausadamente:
–Hace una semana llegamos de Colombia para realizar un largo itinerario por Europa... Dirijo una secreta revista de literatura, casi de poesía... Sí, de poesía, y por eso queremos entrevistarlo.
–Sí, latinoamericano, lo noté por su acento, por eso quise gastarle esa broma, habría seguido, pero me pareció que estaba próximo a tirarme el teléfono. ¿En qué lugar está? Ah, cerca de Termini, es bueno conocer todas las ciudades desde la sobrevivencia... Sí, y los hombres. Aún no asimilo que se pueda hablar con una voz y no con una persona. Teléfono, significa aparato para hablar a distancia, pero en realidad creo que necesitamos un cercáfono. La técnica va a acabar por estropear el mundo e incluso le ha hecho daño a la ciencia y desde luego al hombre –dijo cayendo en esa lucidez fragmentaria, en esa especie de trance revelador que siempre lo asistía.
–Podemos conversar por la vía de la presencia cuando usted pueda; estaremos algunos días más en Roma, y si tenemos suerte de que los heroinómanos que todas las noches rompen la puerta de vidrio de nuestra pensión no se decidan a asaltarnos, a pesar de ser colombianos asistiremos puntuales a la cita.
–Escuché que era escritor, por fortuna no es periodista, me producen tedio. Siempre les digo: ¿para qué me preguntan a mí? Debemos interrogarnos primero a nosotros mismos. ¿Qué sacan con mis respuestas si nadie puede contestar quiénes somos? ¿O cómo se inició la vida? ¿O si hay vida? ¿O si podemos vivir sin ser avasallados por esta sociedad inhumana? –dijo dándole a la voz matices histriónicos–. Sin embargo será muy difícil que nos encontremos, deben disculparme, pero estoy preparando un viaje. Espero no defraudarlos, yo no soy un pintor, la verdad es que soy un viajero y debo obedecer a mis instintos.
–Siento mucho que no podamos conocerlo... ¿Podríamos hablar otro poco por teléfono? En mi país hay gente que necesita sus palabras.
–Sí, desde luego, pero yo no me merezco tanto... Usted trae en los ojos otro paisaje y en los oídos otra música. Viene de un continente que los europeos jamás han descubierto. Es mentira eso de Colón. Aquí nunca nos han visto de verdad y mucho menos en Francia o Alemania. Pero lo grave es que nosotros tampoco nos hemos visto, nunca nos hemos mirado, ni siquiera en esos espejos que citan los cronistas de Indias. Nosotros debemos crear el verbo americar y conjugarlo hasta el hastío. Yo americo, tú americas. Sería como respirar nuestras flores, ver el colorido de nuestras selvas, sentir el fluir de nuestros ríos, la erupción de los volcanes...
–Y pensar que los gringos se han apropiado de la palabra América...
–Estados Unidos no es un verbo, ellos son un gigantesco sustantivo que tiene la tendencia a hacerse cada día más enorme. Nosotros estamos más compuestos de sensaciones, de aromas, de cadencias, de ritmos... Estados Unidos ha intentado enceguecer al planeta... Cuando alguien pretende observar, esa cultura lo extravía, lo convierte en objeto, y la labor del artista es desprender las vendas, aguzar los sentidos.
–...Su pintura es como una sinfonía de Stravinsky, pienso en El Pájaro de Fuego...
–Intento pintar la explosión original, pero si quisiera definir mi obra diría que es una danza, en realidad a veces creo que una bailarina la hace con la levedad de sus pies. Podría titular un cuadro: Impromptu de Isadora Duncan o Nijinsky... No obstante siempre he vinculando al hombre con la naturaleza, cuando pinté los volcanes en erupción tan sólo quería mostrar un estallido interior.
–En su arte hay algo telúrico y el hombre es una especie de constelación. Como en el principio mismo, como en el arte rupestre. A veces sus personajes afloran del color para irradiar, para iluminar, son entes de energía, imágenes elementales del ser humano y de las cosas...
–No podemos olvidar que somos cosmos. Los indígenas y todas las culturas primitivas lo sabían, pero nosotros ignoramos para dónde vamos. Y ni siquiera buscamos el consuelo de mirar un río, esa imagen poderosa que aumenta la mirada.
–Usted es un artista de nacimientos, su pintura transmite el caos del origen, la violencia inaugural...
–No puedo decir nada de mi pintura, porque el arte en general no me interesa. Creo que el hombre es un ser insignificante y pretencioso. Nada he pintado todavía que se pueda comparar con una hoja, con una bacteria. La pintura sólo tiene importancia para los críticos y para los mercaderes del arte, para los millonarios que la ostentan en sus salas; a mí sólo me importa la orientación, la rosa de los vientos del espíritu. Yo pinto para no olvidar el latido de mi corazón, el movimiento de las olas, las galaxias...
–Un famoso cuadro suyo se titula La Tierra es un Hombre...
–Sí, pero el hombre también es la Tierra y ya nadie lo recuerda. Ni siquiera la pisamos, ahora hollamos el pavimento, y no vemos las montañas sino los edificios... El hombre primitivo era más sabio porque no iba a cometer un descuido tan peligroso y por eso la adoraba...
–Es un riesgo olvidar las fuentes...
–Yo pinto para festejarlas, también para conocer mi respiración. Siento muchas veces que los colores se van evadiendo de mí y les ayudo. Pero yo nunca me libero completamente porque aún no soy un todo con la naturaleza, con el universo, con los soles y satélites. Los hombres de la Edad del Fuego eran libres porque tenían esa intuición cósmica. Nosotros la hemos perdido, por eso el territorio del arte puede ayudarnos... –interrumpió de pronto su reflexión y agregó–: No escriba esto, lo que yo digo todo el mundo lo sabe, lo sabían los cavernícolas; sólo que ahora padecemos amnesia universal.
–¿Cómo fue su vínculo con los surrealistas?
–Fue una relación amorosa: los quería asesinar. Recuerdo a Magritte como mi primer amigo verdadero en ese grupo. Una tarde Dalí me envió con mis dibujos a una galería y fui ingenuamente sin saber que su director era André Breton; todavía me avergüenzo de esa perversa jugada de Salvador. Imagínese, yo llegué como un idiota donde ese poeta deslumbrante con mis precarios trabajos bajo el brazo. Él estaba empeñado en darle respiración boca a boca al arte aletargado, asfixiado, era un ser ejemplar. Cuando me invitó en 1937 a participar en ese Movimiento acepté inmediatamente y estuve con ellos hasta que una década más tarde el mismo Breton me excomulgó.
–Pero fue admitido posteriormente...
–Sí, y eso me quitó prestigio... –afirmó con ironía–. En esa época leíamos a Lautrémont, a Rimbaud, a Baudelaire y a todos esos maravillosos seres que habían decidido hacer de su vida un grito, pero también un relámpago que podía guiarnos en la oscuridad. Esa confrontación nos hacía crecer, era como galopar a contrapelo, como el pescador que siente los movimientos agónicos del pez en su sedal y mientras sus manos sangran, sabe que responde con el mismo elemento de vida al animal que se debate poniendo en juego todos sus recursos.
–También conoció a Le Cobusier. ¿Podría contarme alguna anécdota que ejemplifique ese tiempo compartido?
–Al graduarme de arquitecto fundé una fábrica de muebles en Santiago, luego fui marinero por algunos meses, se puede decir que huía de mi familia, de su aristocracia decadente. En 1933 llegué a París y busqué a Le Corbusier quien estaba en la cúspide de su celebridad; tenía la idea de que era imposible trabajar con él, sin embargo era muy fácil debido a que a nadie le pagaba. Usaba unos inmensos anteojos que parecían lupas y me trataba como a un simple mensajero. Creo que era un hombre desdichado. Una vez me envió a Rusia con unos planos y pasé casi dos meses en Moscú, donde tuve oportunidad de estar en los funerales de Gorki. Pero luego me volví surrealista.
–¿Y cómo fue su encuentro con García Lorca?
–A él lo conocí por mis tíos en Madrid. Recuerdo que organizaba reuniones y fiestas en la casa de ellos, tocaba el piano, entraba a la cocina y disponía de todo como si fuera suyo. Era una personalidad arrolladora. Yo le escribía a mi tía cartas en papel verde desde París, porque era el más barato, y Federico las leía frecuentemente dada la confianza que existía con ella; por eso cuando meses más tarde me lo presentaron, el poeta andaluz me dijo mofándose: al fin conozco a alguien que escribe en papel verde; por fortuna en ese momento yo no sabía quien era él porque me habría sentido intimidado. En esos días empezó la Guerra Civil Española y por precaución, debido a mi condición de extranjero, me fui a Portugal y allí me enteré del asesinato de García Lorca.
Fue un momento desgarrador para mí, por suerte Gabriela Mistral me acogió en su casa donde permanecí por algunas meses y pude conocer su gran disposición para la rebeldía, para la revolución. Un día le hice saber que estaba enamorado de ella, y abrazándome con ternura afirmó que yo podía ser su nieto. Era una mujer de una extraordinaria generosidad...
–Su pintura fue fundamental para el desarrollo de la plástica del siglo XX, sin embargo usted siempre se ha burlado de esto...
–He comenzado a desconfiar de mi obra desde cuando la empezaron a poner en las enciclopedias. Los museos generalmente cuelgan el arte domesticado, domeñado. Es triste ver amaestrada una obra que fue libre, observar al halcón regresando al brazo posándose sobre el guante de cuero de su amaestrador. No quiero figurar en la historia artística, ni en el mismo arte, sólo pretendo acostarme en la hierba para mirar las estrellas. Yo siempre he hablado de la libertad de la conciencia, de la sabiduría... Los profesores tratan de interpretarme, pretenden saber qué busco con mi pintura, pero lo único que quiero es ser parte de la mirada de algún extraviado, de alguien que se siente más solo que Adán...
–Bueno, pero no se ensañe conmigo –dije y al escuchar su risa supe que podía seguir conversando–: Usted alguna vez afirmó que sólo el verdadero arte es capaz de salvarnos...
–Un artista es una ventana, muestra lo que está detrás de las cuatro paredes, es como el cuadro que cuelga un preso para poder huir. Tal vez por esto pinto, intento aniquilar los muros con la idea de que alguien cautivo o afligido pueda volar. Nunca me ha interesado el reconocimiento y muchas veces he dicho que prefiero trabajar como artista póstumo. En Chile me quieren convertir en Gabriela Mistral y en muchas partes del mundo pretenden volverme un pintor famoso, petrificado; desean que mi imaginación se congele y que repita fórmulas o realice cuadros que la crítica pueda comprender; por eso siempre me distancio.
–A usted lo consideran un artista comprometido ¿Fue militante del partido comunista?
–Para decir verdad, sólo he sido militante del surrealismo y eso sin llegar nunca a lo dogmático... Jamás creí en el l'engagement o compromiso político, e incluso en Cuba he hablado varias veces de la poética de la revolución, de la formación de un nuevo hombre. Los movimientos y partidos a los que alguna vez he pertenecido de manera quizá sesgada, han entendido muy pronto que prestaba un mejor servicio estando afuera y optaron por expulsarme –agregó eufórico.
Notándolo fatigado por mi interrogatorio imprevisto, un poco temeroso me atreví a añadir:
–Es conocida su fuerte relación con la poesía y su defensa de lo irracional...
–Es parte de mi compromiso radical con el instinto. Aún no hemos creado al artista esencial y mucho menos al verdadero hombre. El primitivo respondía por asociaciones mágicas, poéticas, intuitivas... La poesía fue la ciencia en el pasado y tenemos la opción de que la ciencia sea la poesía del futuro, y que se fusionen. Ella es el là-bas, el último peldaño, es una reveladora de signos. Si yo siembro en mi interior el dolor, la locura, la destrucción, el amor, como lo hace el poeta, puedo percibir cosas que cotidianamente están ocultas, develar lo que se esconde para la mirada convencional, extraer la luz subterránea. De todo lo que conozco, sé que es la poesía nuestra última oportunidad de supervivencia!
Agradecí atropelladamente y escuché el tintineo de los hielos en el fondo de su vaso. Después de despedirme, sentí en cámara lenta el descenso del auricular hasta el corte de la comunicación. Evoqué a ese hombre de baja estatura y de cabello ondulado que había visto en las fotografías, regresando como yo a esa realidad que desde el comienzo de su vida intentaba transformar. Lo imaginé parado frente a una de sus enormes pinturas volcánicas de intenso colorido y como si me siguiera guiando recordé una de sus frases memorables: La verdadera guerra se libra en las entrañas, no debemos dejar que el sueño use grilletes, un día regresarán los dioses y advertiremos que tienen nuestro rostro.
Roma, verano de 1991